EL ARTE DE ESCUCHAR

¿Lo conocemos?

Por: María Francia Utard

Al inicio de una reunión, la secretaria ofreció algo para tomar. Personalmente pedí media taza de café, sin azúcar. Mi interlocutor pidió una taza de té. ¿Qué nos trajeron? Dos tazas llenas de café, ¿Qué pasó? ¿Por qué no nos trajeron lo solicitado? En el caso del jefe de la oficina, normalmente pide café y en mi caso no es frecuente pedir solo media taza de café. ¿Cómo escuchó la persona? De acuerdo a su experiencia con el jefe ¿Qué faltó? Verificar si la persona comprendió lo que habíamos solicitado.

Las personas piensan que el otro sabe escuchar, sin embargo no se dan cuenta que el interlocutor entendió algo distinto a lo que se decía… y el resultado es que hace algo diferente a lo se esperaba que hiciera.

¿Escuchan todos lo mismo?

Las personas escuchan, pero no todas escuchan lo mismo. Tienen vivencias y experiencias diferentes. Esto lo sabemos, sin embargo olvidamos de esta premisa a la hora de comunicarnos y suponemos que todos han escuchado exactamente lo que se dijo.

Cada uno escucha a “su manera”, escucha desde su propia experiencia y conocimiento. Oyen con el oído, sin embargo escuchan con todos los sentidos: el lenguaje, las palabras, el tono de voz que ocupa el otro, si se confía o no. También se escuchan las emociones, como está el cuerpo (¿dice su cuerpo lo mismo que sus palabras?), cual es la intuición (¿se hace caso cuando algo interno, sin saber bien que es, dice que eso no está bien o no se debe hacer?)

Como dice Peter Senge, autor de “La Quinta Disciplina: el Arte y la Práctica de la Organización Abierta al Aprendizaje”, “…muchas personas piensan que son buenas comunicadoras porque saben hablar bien, sin embargo no se dan cuenta que para ser buen comunicador hay que saber escuchar…” y saber escuchar es un arte.

Descubriendo el arte de escuchar

Existen muchas “técnicas” que dicen como aprender a escuchar, sin embargo desde la ontología del lenguaje, que analiza y estudia lo que les pasa a las personas en el proceso de comunicación, hay dos aspectos importantes a destacar:

Primero es aprender a escuchar la comunicación como un todo. Quien es el o los interlocutores, cual es la experiencia de cada uno, que le pasa a usted frente a ellos. Existe la tendencia a escuchar lo que se dice y a no prestar atención a la corporalidad, la emocionalidad, esa sensación de que algo no calza con lo dicho, sin embargo se hace caso fundamentalmente a las palabras. En consecuencia por no observar a la persona como un todo, se sorprenden posteriormente que no se hayan alcanzado los resultados esperados.

Segundo es aprender a verificar lo que fue entendido. No preguntando ¿entendió?, ya que la respuesta será si, mientras para sus adentros dirá ¿Piensa que soy tonto, que no sé escuchar? y de esta forma usted no sabrá si comprendieron su mensaje. Lo que se sugiere preguntar es ¡Explíqueme que es lo que va a hacer! y en esa retroalimentación podrá verificar si lo que dijo fue entendido.

Posiblemente no a todas las personas les sea fácil pedir retroalimentación, sin embargo ese es el primer paso para incursionar en este arte, que es la comunicación.

¿Cuánto tiempo pierde usted, su equipo, su organización, por no verificar si todos escucharon lo mismo? ¿Cuántas veces se repiten los trabajos por qué no se hizo “como se dijo”? Aprender a desarrollar un escuchar efectivo, con una emocionalidad adecuada permite ahorrar recursos, lograr la efectividad de los equipos de trabajo y mejorar la calidad de las relaciones interpersonales.

Para más información escriba a sabermas@utard-do.com

 

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